martes, 3 de junio de 2008

"OTRO HORIZONTE" La juventud es el terreno más fértil desde donde se debe construir democracia


La juventud es un sector marginado de la política, sin duda; es la sociedad misma la que los margina y la que – paradójicamente – pedirá de ellos un nuevo país en el futuro.
POLÍTICA Y JUVENTUD En uno de sus sentidos conceptuales, la política es posibilidad de cambio, búsqueda de alternativas para mejorar las condiciones de vida; diagnósticos de situaciones vigentes, propuestas de planes y estrategias de acción; ideal de sociedad futura.Hoy se confunde el espíritu de la política con la caricatura y expropiación que de ella hacen sus administradores directos, quienes la saturan de ambiciones desmedidas de poder, de mentiras, de opresiones crueles, de corrupción, de inutilidad y también de la impresión de que es imposible liberarse de ese tipo de accionar, lo que genera aún más repulsión y antipatía. ¿Cómo entonces no esperar que esa evidencia se marque en la percepción y aprecio de los jóvenes hacia la política? Ellos también son testigos y víctimas de grandes problemas sociales no resueltos -y a veces ni siquiera comprendidos- por un sistema político inepto ante la pobreza, exclusión social, violencia, inseguridad, discriminación, inequidad distributiva, desigualdad de oportunidades y otros. Los jóvenes, al no contar con referentes-guía en lo ideológico ni tampoco en los procedimientos de inserción política, caen en una participación anodina, en indiferencia o construyen sus propios espacios de interrelación, cuántas veces abiertamente refractarios a la vida política constructiva y probatorios de la inutilidad del sistema para dar solución a problemas tan graves como el alcoholismo, la delincuencia, la drogadicción, los excesos pasionales, etc. Es necesaria la construcción de modelos ideológicos en torno a los cuales pueda darse la identificación y participación política de los jóvenes. La prueba es que, en Argentina, la poca juventud inquieta en política se encuentra en las universidades y es motivada por modelos ideológicos sustentados, tal como sucede, por ejemplo, con el trotskismo. Además, son escasas o inexistentes las propuestas novedosas que hagan lecturas actuales de la situación y planteen alternativas de cambio factibles ante las nuevas condiciones. ¿Cómo no entender entonces la posible sensación de desencanto y desilusión que puede anidar en quienes (los jóvenes) tienen o deberían tener en la esperanza un sustento y una razón de vida? DESINTERÉS Y DESCONOCIMIENTO SOBRE ASUNTOS PÚBLICOS Quizá el rechazo implícito o explícito a la práctica política del país no motiva a los jóvenes a seguir con interés y profundización los acontecimientos políticos, lo que no es rasgo exclusivo de la juventud pues muchos otros sectores –quizá la mayoría nacional- no tiene conocimiento suficiente del tipo de trabajo político que se hace en el país. Hay notorio desinterés de los jóvenes por la política pero también indiferencia para enfrentar tal situación de parte del Estado, partidos políticos, sistemas educativos, familias y medios de comunicación, con lo que el abismo se agudiza ya que no hay quién se anime a dar los primeros pasos de acercamiento.El Estado argentino no promueve la participación política responsable y democrática de los jóvenes y se presenta ante ellos más como un poder abusivo, corrupto y soberbio que como ente destinado teóricamente a servir a las necesidades de la población. Los partidos políticos sólo recurren al estrato juvenil de la ciudadanía cuando necesitan votos y entonces propalan indiscriminadamente mensajes propagandísticos que apuntan más a emociones y sentimientos que a niveles racionales y pensantes de un electorado que – como el juvenil – necesita argumentos y fundamentos para decidir sus opciones políticas. Más allá de los comicios, los partidos no hacen labor continua de acercamiento a la juventud mediante dotación de información, análisis, foros, encuentros, visitas a centros juveniles, universidades y colegios. En cuanto a la sociedad civil argentina, es característica de ella su poca densidad organizativa, aspecto que queda aún más remarcado en el caso de la juventud que no tiene instancias de agrupamiento en torno a modelos distintos a los partidos. Es muy escasa la participación de jóvenes en sindicatos, federaciones, agrupaciones políticas y otras organizaciones. Los sistemas educativos tienen una función vital en cuanto a cultivar en la mente y en el espíritu de la juventud la importancia de una participación política responsable, pero hacen poco al respecto. Los medios de comunicación en su mayoría no tienen programación especial para la información y formación política de la juventud. Buena parte de los medios consideran que los jóvenes sólo demandan shows, música, entretenimientos fáciles, diversión, sexo o concursos, y quizá los acostumbran a ello pues no se ve que de los jóvenes surja una cultura de demanda que los llevaría a exigir otro tipo de contenidos mediáticos no siempre relacionados con lo consumista o lo superfluo. ¿Qué espacio tienen los jóvenes en empresas televisivas, emisoras de radio o periódicos para hablar de sus visiones y de sus inquietudes políticas? En definitiva, el sistema social y político argentino no tiene escenarios ni canales establecidos para una participación política constante de la juventud; ante ello, no se internaliza en los jóvenes la importancia de la vida en democracia con lo que el tipo de participación que ellos puedan generar es improvisada, eventual y desconectada de las estructuras institucionalizadas.IMPORTANCIA DE LA JUVENTUD PARA LA DEMOCRACIALa democracia se sustenta en la participación ciudadana en política. De nada sirve un reconocimiento formal de voto a partir de los 18 años de edad, si este va a ser un voto obligado que no representa sustento en la conciencia y participación genuina de los ciudadanos. La juventud que sólo vota reproduce un esquema de democracia formal y “comicial” que está demostrando no ser suficiente para avanzar en los procesos necesarios de profundización democrática en el país. La democracia no va a anidar en la juventud por arte de magia: ¡hay que cultivarla!, pues así los jóvenes no van a consolidar al interior de sí espíritus democráticos, ¿qué tipo de democracia coadyuvarán a construir hoy y mañana? En las circunstancias actuales es poco probable que se produzca renovación de liderazgos políticos portadores de visiones de país diferentes a las desgastadas con las que nos enfrentamos hoy en día. Los liderazgos se construyen en las prácticas y las reflexiones permanentes, en la constitución de grupos, de movimientos circundantes a proyectos comunes, a sueños y a estrategias compartidas. Si no hay oportunidad de hacer eso, difícilmente podrán surgir torrentes de renovación ideológica y prácticas políticas. La juventud es el terreno más fértil desde donde se debe construir democracia; los jóvenes deberían ser actores prioritarios en la práctica política, a partir de sus escenarios más inmediatos y llegando hasta las instancias más importantes de definición política vinculante. No olvidemos que Argetina es un país con predominancia juvenil en su composición poblacional. DESESPERANZAIndiferencia o apatía representan poco ante la sensación de desesperanza o desmoralización que son extremos graves a los que ojalá no estén orillando los jóvenes de hoy respecto a la política. La sociedad no puede vivir sin política pues es esta actividad la que le define sus rumbos, la organiza, le plantea sus vías alternativas de vida en común. Si en los jóvenes cunde la desesperanza ¿qué proyectos políticos van a llevar a cabo ahora y también cuando tengan que asumir las responsabilidades políticas que el país de todas maneras les exigirá? ¿qué opciones de mejora de la sociedad podrán alimentarse a futuro si la juventud está inyectada de decepción, desconsuelo, frustración y desmoralización ante la política? Y hay que subrayarlo: no es sólo culpa de ellos.La juventud es un sector marginado de la política, sin duda; es la sociedad misma la que los margina y la que – paradójicamente – pedirá de ellos un nuevo país en el futuro. Desde la desesperanza poco se podrá avanzar y, ¿cómo construir democracia con la exclusión de los jóvenes?